Tretas y tetas pueden más que letras.
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
Donde pone el ojo, pone la bala.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
No te metas en el seno, sabandija con veneno.
El que da, recibe.
Si un hombre tiene hambre no le des un pez, enséñale a pescar.
Un día el lobezno se convertirá en lobo, aunque se haya criado entre los hijos del hombre.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
Si quieres saber de verdad qué piensa de ti tu vecino, riñe con él.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Vereda no cría hierba.
Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
Boticario sin botica, nada significa.
¡Lo que va de lo vivo a lo pintado!.
Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
El casado por amor vive vida con dolor.
Un yerro, padre es de ciento.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
No todo lo que pendula cae
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
Pan, jamón y vino añejo, son los que hinchan el pellejo.
Por San Lucas siembra habucas; siembra pocas y cogerás muchas.
Rubio bermejo, mal pelo y peor pellejo.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Ni miento ni me arrepiento.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Carne puta no envejece.
La oración breve sube al cielo.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
Gran mal padece quien amores atiende.
No todos los que tienen un gran cuchillo son verdugos
Vivir cada uno como querría morir, ése sería buen vivir.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Los frailes comienzan por donde los otros acaban y cesan.
Hablando se entiende la gente.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Darle a uno mala espina.