Besa al perro en la boca hasta que consigas lo que quieres
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
Hay quien las mata callando.
Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Quien se vanagloria de un vicio lo hace de todos
A golpe dado no hay quite.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Los fusiles y cañones, lubricarlos con razones.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
A carnero castrado no le tientes el rabo.
Cavas tu tumba con los dientes.
El corazón es un guía que los pies siguen
Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
Comer de su propio cocinado.
Bonete y almete hacen casas de copete.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
De centavo en centavo se hacen los capitales.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
La reputación dura más que la vida.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Mientras hay unos que madrugan, hay otros que no se acuestan.
Sueña lo que quieras soñar, ve donde quieras ir, sé lo que quieras ser.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
No quiere música Roque, ni hay tampoco quien la toque.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
Cantar bien es de pocos, cantar mal es de locos.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
Jugarse hasta la camisa.
Lo que para uno es alimento, para otro es veneno.
En buena casa, mal inquilino.
Mejor una buena separación que una falsa amistad
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
Al pasar el río, vale más la cuerda que el trigo.