El que tiene miedo corre a la iglesia.
La letra mata, el espíritu vivifica.
Hay quien las mata callando.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
Niebla de Marzo, helada de Mayo.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
A carnero castrado no le tientes el rabo.
Cavas tu tumba con los dientes.
El corazón es un guía que los pies siguen
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
Quien se vanagloria de un vicio lo hace de todos
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Los fusiles y cañones, lubricarlos con razones.
A golpe dado no hay quite.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Bonete y almete hacen casas de copete.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Comer de su propio cocinado.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
La reputación dura más que la vida.
Sueña lo que quieras soñar, ve donde quieras ir, sé lo que quieras ser.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
De centavo en centavo se hacen los capitales.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
Mientras hay unos que madrugan, hay otros que no se acuestan.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Al pasar el río, vale más la cuerda que el trigo.
Cantar bien es de pocos, cantar mal es de locos.
Jugarse hasta la camisa.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Lo que para uno es alimento, para otro es veneno.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
No quiere música Roque, ni hay tampoco quien la toque.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.