Moza casada con un viejo, mal parejo; mozo casado con una vieja, mala pareja.
Aquel que guarda siempre tiene.
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
Dios los cría y el diablo los junta.
Se defiende como gato panza arriba.
Viejo con moza, mal retoza.
Freídle un huevo, que dos merece.
A la ocasión la pintan calva.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Son como uña y mugre.
Boda mojada, novia afortunada.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Agrandado como alpargata de pichi.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Al rey muerto rey puesto.
Amores reñidos, los más queridos.
Qué es una raya más para el tigre.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Ser un mordedor de pilares
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
El hambre es una fea bestia
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Casa en canto, y viña en pago.
Burro cansado, burro empalmado.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
Del reir viene el gemir.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
Joven intrépido no deja memoria.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Leche y vino, veneno fino.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Encontrar al perro en la olla
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.