Hay más sabiduría escuchando que hablando.
Caballo de muchos amos, siempre muere de gusanos.
Los ríos profundos fluyen lentamente.
Si las orejas sacude la burra, agua segura.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
Desayuna con los pobres, pero almuerza y cena con los ricos.
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
Aquellos que tratan por separado la política de la moral, no entenderán nunca ninguna de las dos
Camarón que se duerme amanece en el mercado.
Al pobre el sol se lo come.
El que a feo ama, bonito lo ve.
Lo que sea que suene.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
A grandes cautelas, otras mayores.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Golondrina que alto vuela, no teme que llueva.
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
Al fisgón cuando menos un trompón.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
La ley del embudo no es norma ni escudo.
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
Palabra dada, palabra sagrada.
Quedo como la teta de la vaca, ni en el cuero ni en la carne.
El corazón sospechoso no tiene reposo.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Cuando llueve en San Canuto, tres meses justos.
Antes de tener la fuerza, tienes que tener la leyenda de la fuerza.
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
El pescador de caña, más come que gana.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
El odio no disminuye con el odio. El odio disminuye con el amor.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
Agua corriente, agua inocente.
Sin vino, no tendría el concejo tino.
Gato maullador, poco cazador.
No hay zurdo bueno.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Bien está cada piedra en su agujero.
El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.
Las frutas por la mañana son oro, al mediodía plata y por la noche matan.
No hay tonto que no se tenga por listo.
El que habla de la mar, en ella no suele entrar.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
Mediado enero, mete obrero.
No te alabes antes de que acabes.