A tal señor, tal honor.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
Poca carne y mucha pluma, nada en suma.
Si no tienes dinero, pon el culo por candelero.
Busca la respuesta en el mismo lugar de donde vino la pregunta
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
Las cosas en caliente pegan.
Unos por el culo estercolan, y otros por la boca.
El pájaro que revolotee menos, permanecerá más tiempo en el vuelo.
Lo que la moral quiere no está nunca en consonancia con los instintos.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
Claridad, y no en el caldo.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
Ni tan adentro del horno que te quemes, ni tan afuera que te hieles.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
El siervo no sabe lo que hace su amo porque éste solo le explica la acción y no el fin
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Pasito a pasito, se va muy lejitos.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
No tropieza quien no anda.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
Estoy que no me calienta ni el sol.
Por una fruta maltrecha, se daña toda la cosecha.
Al hijo del rico no le toques el vestido.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
Paga adelantada, paga viciada.
Lo que no se conoce no se apetece.
Al perro más desmedrado dan el mejor bocado.
A pan ajeno, navaja propia.
Antes de que te cases, mira bien lo que haces.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
Cada chupetón de teta, es un arrugón de jeta.
Quien dice lo que no siente, miente.
Entre San Pedro y San Juan, las hierbas olores dan.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Te casaste, la cagaste.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Amar y saber, todo no puede ser.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.