La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
La mierda cuando la puyan hiede.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
Compañía de los dos fue la del edén y no salió nada bien.
Ande o no ande, caballo grande.
Padecer cochura por hermosura.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
Febrero el corto, el pan de todos.
Hacer de tripas corazón.
A mis años llegaras o la vida te costara.
En tiempo de campaña, apaña.
La comida reposada, y la cena paseada.
El mucho joder "excompone" el cuerpo.
Invierno bueno pasarás si cerdo, grande o chico, matarás.
No habría putas si no hubiese alcahuetas.
Zapateros y sastres que no fueran embusteros, no serían sastres ni zapateros.
Hombre anciano, juicio sano.
La libertad abstracta, como las demás abstracciones, no se puede encontrar
Se defiende más que un gato boca arriba.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Hombría y machismo, no son lo mismo.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
Quien desparte lleva la peor parte.
Yo no siento que mi marido juegue, sino que pierda.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
Detrás de la tormenta brilla el sol.
Quien vende barato vende doblado.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
La buena obra, ella misma se loa.
Baco, a muchos ha matado; Neptuno, a ninguno.
Aunque los dos son de barro, no el lo mismo bacín que jarro.
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
Según con quien te encontré, así te trate.
Mala cuña es la de la propia madera.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.