Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona; si hay belleza en la persona, habrá armonía en el hogar; si hay armonía en el hogar, habrá orden en la nación; si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
En enero, plante ajero; a finales, que no a primeros.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
Cuantas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
No ha nacido aún quien cuide lo ajeno.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Mala olla y buen testamento.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
No te asocies al acalorado ni le visites para conversar.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Una hierba es una planta cuyas virtudes esperan para ser descubiertas.
En Abril, aguas mil.
La que luce entre las ollas no luce entre las otras.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
El asno no quiere espuela, sino vara con aguijón que le duela.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
A buen señor, buena demanda.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Haces mal, espera otro tal.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
En enero, suda el fresno.
No somos ríos, para no volver atrás.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
No hay que arrear ganado flaco.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
Más fácil es defenderse de una lanza arrojada a plena vista que de una flecha disparada desde la sombra.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Unos suelen valer por muchos, y muchos por ninguno.
Toma consejo de uno que sea superior a ti y de otro que sea inferior a ti y luego forma tu opinión.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Hacer la del humo.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Agárreme, que llevo prisa.
En la guerra y en el amor, todo se vale.
Si quieres llegar a viejo, poca cama, poco plato y mucha suela al zapato.