Todo mono sabe en que palo trepa.
Muerte la gata, los RATONES bailan.
Con el amor está el temor
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
Rico es quien no debe y pasa como puede.
Buen pedidor, mal dador.
El mosquito no se apiada del hombre, por más flaco que esté.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Sobre mojado, llueve.
Vivo, serás criticado, y muerto, olvidado.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Arrimarse a la boca del lobo es de hombre bobo.
Las abejas hacen la miel, y las moscas se la comen.
Nunca anochece donde se ama.
Unos tanto y otros tan poco.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Nada con nada, total nada.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Empleando todas sus fuerzas, hasta el ratón podría devorar al gato.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
Caga más una vaca que cien palomos.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Las grandes penas no se quejan.
A caballo comedor, cabestro corto.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
Otros más lerdos mandaron regimientos.
Te ocultas tras una red y crees que ninguén te ve.
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
De la noche a la mañana pierde la ovejas su lana.
La oración breve sube al cielo.
La suegra, ni aún de azúcar es buena.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
Hay que dejar ir al mundo como va
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
Dios castiga sin dar voces.
En amores o en dinero, no existe amigo sincero.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
Hacer un viaje y dos mandados.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
Los burros se buscan para rascarse.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
Madre ardida hace la hija tollida.
Negocios de puercos, puerco negocio.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Castillos muy fuertes vienen al suelo de repente.
Toda flor quiere ser fruto.