De tales devociones, tales costurones.
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
El mono vestido de seda mono se queda
No es lo mismo hablar con el torno que con las monjas.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Ir a amarrar el zorro.
No saber una jota.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
En San Antón, calabazas al sol.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
No hay que buscarle tres pies al gato.
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Campana de latón, tiene mal son.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
El que de joven come perdices, de grande caga las plumas.
Si andas por el camino extraño, no te alces mucho el sayo.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
¿Qué tiene mi hijo feo que no lo veo?.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
La mariposa nocturna se precipita al fuego.
Hoy es el mundo; mañana es otro mundo
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
No menosprecies al cachorro débil, podría convertirse en un tigre feroz.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Es como la gatita de Maria Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Año bisiesto, año siniestro.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Más bien poco correctamente que mucho incorrectamente.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas.
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
Mientras está la pelota en el tejado, el juego no está ganado.
El que compra el paraguas cuando llueve, valiendo seis le cobran nueve.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
Guarniciones y crin dan venta al rocín.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.