Limando se consigue de una piedra una aguja
Jugar y pasear solo por recrear.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Burro empinado, por hombres es contado.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Cielo aborregado, suelo mojado.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Gran mal padece quien amores atiende.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
El árbol que no da frutos, da leña.
De esa manera, mi abuela.
Si la habilidad podría ser ganada mirando, perros serian carniceros.
El ídolo adulado pronto ennegrece
Quien bien siembra, bien coge.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
Las gotas de lluvia eran tan grandes como ubre de vaca.
Año tuero, vaca y muerto.
El malo siempre piensa engaño.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Contra gustos, no hay disgustos.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
Lo poco agrada y lo mucho enfada.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
A nadie le huelen sus peos ni sus hijos les parecen feos.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
Cuando el verano es invierno, y el invierno verano, nunca es buen año.
Todos los pájaros comen trigo, y la culpa es del gorrión.
Buena cara dice buen alma.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Las espinacas son la escoba del estómago.
Quien se acuesta con niños, mojado se levanta.
Novia para siempre, mujer para nunca.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
Aún no es alcalde y ya quiere comer de balde.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Quien se acuesta con niños, amanece meado.