La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
La contrición del pecado, no repara el mal causado.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Más peligroso que chocolate crudo.
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
No sufras por calenturas ajenas.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Cada uno se apaña según tiene maña.
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Ama el sol, el que tiene sombra
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Ha de tener los cabellos limpios el que trata a otros de piojosos.
Amor grande vence mil dificultades.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
Haz el mal y guárdate.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Nada es bello excepto la verdad
Tras de corneados ? Apaleados.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
Entre más apuro menos prisa.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Para ser buen viejo hay que haber sido buen joven.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.