Conocimientos puede tenerlos cualquiera, pero el arte de pensar es el regalo más escaso de la naturaleza.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Aunque se necesite la espada una sola vez en la vida, es necesario llevarla consigo siempre.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
El orgullo no es grandeza, sino hinchazón.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
De la nieve no sale más que agua
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Cuando el corazón es bueno todo el resto puede mejorar
La barba no hace al filósofo
Aprende llorando y reirás ganando.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
La manera de evitar grandes faltas es cuidarse de las pequeñas.
Para sabio Salomón.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Donde hay leyes, hay trampas.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
No son malos tiempos, es malo el hombre
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
El dolor del viudo es corto pero agudo
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
Toma consejo de uno que sea superior a ti y de otro que sea inferior a ti y luego forma tu opinión.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigirse mucho a uno mismo y poco a los demás
Quien da para recibir no da nada
Piedra que rueda no hace montón.
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
Año hortelano, más paja que grano.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Más ordinario que una monja en guayos.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
Todas las cosas pasan como el viento.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.