Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
Cada cosa nace para su semejante.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
Saber cuántas son cinco.
¿Qué entiende el Conde de calar melones?.
Puta en ventana, mala mañana.
El que más puede, más aprieta.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
El mundo da muchas vueltas.
Quien tiene renta, tenga cuenta.
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
Las mujeres buenas no tienen ojos ni orejas.
El amo no siempre tiene razón, pero es el amo.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Juego de manos es de villanos.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Con el rey me eché, más puta me quedé.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
Cabra que tirar al monte no sabe, si entra no sale.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
Hijos casados, trabajo doble.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
El que come hasta enfermarse tiene que ayunar hasta reponerse.
Manos que trabajan, no son manos, sino alhajas.
Hablando del rey de Roma y por aquí asoma.
No es para cualquier chiflar a caballo.
Para que la cuña apriete ha de ser del mismo palo.
El que temprano se levanta, cualquier bulto lo espanta.
Para baina de oro, cuchillo de plomo.
Obra bien empezada, medio acabada.
En puerta y en puente nadie se siente.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Arroz y merluza, melón y pepino, nacen en agua y mueren en vino.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
Dar una fría y otra caliente.
A quien has acallado no le hagas llorar.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
En tiempos de sequía, mata unas vacas para que otras coman.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Bueno de asar, duro de pelar.
Mucho tocado y poco lixo.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Me traen por la calle de la amargura.
En pedregal no siembres cereal.