La mujer hilando, y el hombre, cavando.
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
De pico tenía mi abuelo un jarro, se cayó y se quedó chato.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
Ya se murió el emprestar, que le mató el malpagar.
El caballo es regalado, ¿y exiges que traiga bocado?.
Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
Hay quien a los veinte años es viejo y a los cuarenta pellejo.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
La que por la calle pasa, es mejor que la de mi casa.
Una hora de hoy es mejor que dos de mañana.
Ir de capa caída.
Quien poda en Mayo y alza en Agosto, ni coge pan ni mosto.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
No hay tal reja como el culo de la oveja.
Caridad y amor no quieren tambor.
Más se logra con amor que con dolor.
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
Cada día se aprende algo nuevo.
Hace más el que quiere que el que puede.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Cabra por viña, peor es que tiña.
La tradición y los platos se hicieron para romperse.
La gota que derramó el vaso de agua.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
Conquistada la madre, segura está la hija.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Adorar al santo por la peana.
Muchas vacas en un sel, están mal y parecen bien.
Vuélvase lo suyo a su dueño, y tendrás buen sueño.
La jodienda no tiene enmienda.
Casado, pero no capado.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
Ajo en el cordero es pecado, tanto en el guisado como en el asado.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
La ciencia es locura, si no gobierna la locura.
Sale más caro el candil que la vela.
El que busca, encuentra.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
Si trabajando se consiguiera plata, todos los pobres serían ricos.
A cada pez le llega su vez.
Muerte y venta deshace renta.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.