De lo vedado, un solo bocado.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
El amor no se compra con dinero.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
Nadie se alabe hasta que acabe.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Lo que por agua viene por agua se va.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
Ni invierno viñatero, ni en otoño sembrador.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Llámala puta, pero no la llames fea.
Vendimia en mojado y cogerás el mosto aguado.
Nadie tira piedras a su propio tejado.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
El aire que corre muda la veleta, más no la torre.
Jugar al abejón con alguien.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
No con quien naces, sino con quien paces.
Agua beba quien vino no tenga.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
Aunque tengo malas pierna, bien visito las tabernas.
No todo el que chifla es arriero.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Ítem de lista viñeteada
Juez airado, injusto el fallo.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
Al rico, los amigos le son enemigos.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
La vida es un misterio, desvelalo.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
Zurcir bien es más que tejer.
Cuando el búho canta, o llueve o escampa.
Ni para Dios, ni para el diablo.
El que tenga tienda, que la atienda.
Rábanos y queso tienen la corte en peso.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
El que a cuchillo mata a cuchillo muere.
Dios acude siempre.
Por los ojos entran los antojos.
La mala oveja se ensucia en la colodra.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.
Barba de tres colores no la tienen sino traidores.
No hay bestia que no brame en su guarida.