Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Ignorante y burro, todo es uno.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
El que no tiene cabeza, para qué quiere montera.
La soga, tras el caldero.
¿Qué se ha de hacer, si la escobita no quiere barrer?.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
A picada de mosca, pieza de sabana. A poco pan, tomar primero.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
Cuanta más grandeza, más llaneza.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
No hay mejor amigo que un peso duro en el bolsillo.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
El mal llama al mal.
La mentira y la verdad no pueden vivir en paz.
Jorobas y manías no las curan los médicos.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
El relajo es dulce después del trabajo.
Pan de antedía, vino de año y día; y carne, del mismo día.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
Casa hecha y mujer por hacer.
Siempre que ha llovido ha escampado.
Dando dando, palomita volando.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
A la iglesia por devoción, y a la guerra por necesidad.
Por muy manso que sea el oso, sigue siendo peligroso.
La zorra nunca se mira la cola.
Más vale el hueso en Marzo que la carne en Mayo.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
Lo que fuere sonará.
Llámame gorrión y échame trigo.
La zorra vieja en el lazo se mea.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
De lo que come el grillo, poquillo.
Cuando llueve y hace sol, canta el gallo del Señor.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan.
A buen comedor, quitárselo de delante.
A cada cosa le llega su tiempo.
Los perros que se pelean contra ellos, se unen contra los lobos.
De perdidos, al río.