Moro viejo no puede ser buen cristiano.
¿Enseñar sin saber?, como no sea el culo, no sé qué.
A nadie le parece poco lo que da, ni mucho lo que tiene.
Haz bien; pero mira cómo y a quién.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Por pulido que sea, no hay culo que no pea.
Para uno que madruga otro que no duerme.
Si sale con barbas, San Antón y si no, la Purísima Concepción.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
El que a hierro mata, no muere a monterazos.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Más querría un dinero que ser artero.
Gran calma, señal de agua.
Día de agua, taberna o fragua.
Para colmo de males, tratar con animales.
De lo que no veas, la mitad sólo creas.
En buena casa, mal inquilino.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Por San Miguel, quita el riego a tu vergel.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
A dos días buenos, cientos de duelos.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
Manos duchas comen truchas.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
Haz buen barbecho y verás pronto el provecho.
Mal ajeno es ruin consuelo.
A gran chatera, gran pechera.
El buen gallo, en todo gallinero canta.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
No hay año sin desengaño.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
Donde bien me va, allí mi patria está.
La vida no es un problema para resolver: es un misterio para vivir.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
El mal cobrador hace mal pagador.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
La oportunidad se escapa por los pelos.
Sopa en vino no emborracha, pero agacha.
No hay altanería que no amanece caída.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.