Donde hubo un gran mal, queda señal.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
El que paga manda y el que no se aguanta.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Jugar y pasear solo por recrear.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Dale al tonto una cuerda, y ahorcarse ha con ella.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Abre para todos tu boca y para todos tu bolsa.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
Cada mochuelo, a su olivo.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Bebe leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
A diente cogen la liebre.
Cuando el verano es invierno, y el invierno verano, nunca es buen año.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Mujer que al andar culea, cartel en el culo lleva.
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
Pleito y orinal llevan al hombre al hospital.
A ruin, ruin y medio.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
La teta que es más chica que la mano, no es teta sino grano. e La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
No siempre llega primero, quien camina más ligero.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Todos los días no se le muere el burro al arriero.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
Ningún rico se recuerda, cuando era mozo de cuerda.
Burro cargado, busca camino.
El mirón, ¡chitón!.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.
Conforme es el árbol así es el fruto.
Tal para cual, Pedro para Juan.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Hablar por la boca del ganso.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
A un hombre rico, no repares si es feo o bonito.
Más peligrosa esa vieja, que un tiro entre ceja y ceja.
El que su nariz acorta, su cara afea.
Secreto entre reunión es de mala educación.