Quien lee y escribe no pide pan.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
La que del baño viene, bien sabe lo que quiere.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Variedad es causa de amenidad.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
Bastante tiene que hacer el que estudia para complacer a los tontos.
Para el mal que hoy mata, no es remedio el de mañana.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
El que está bien no para hasta que se pone mal.
El mal comido no piensa.
Si el grumete supiera y el patrón pudiera, todo se hiciera.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
Mejor ser criado en buena casa que amo en mala.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
A mala venta, mala cuenta.
Palabras señaladas no quieren testigos.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Si los tontos volaran, quince años nublado.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
Al que come beleño, no le faltará sueño.
No busques donde no hay.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
La mula y la mujer son malos de conocer.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
Papel, testigo fiel.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Palo de madera dura aguanta la rajadura.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Bien o mal, junta caudal.
No hay mujeres feas, solo poco alcohol.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
Para mañana no ayunar, hoy no hartar.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
Buen pedidor, mal dador.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Le dijo la sartén al cazo.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
El duro del casado vale dos cincuenta.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.