Agua mansa, traidora y falsa.
La muerte no suele avisar, cuando menos lo piensas, ahí está.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
El que compra el paraguas cuando llueve, valiendo seis le cobran nueve.
Lo poco es poco, pero nada es menos.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
A buen servicio, mal galardón.
La peor pobreza es tener deudas.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
De tus herederos, sé tu el primero.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Descansa el corazón, contando su pasión.
Manda, manda, Pedro y anda.
¿Qué culpa tiene la estaca, si el sapo salta y se estaca?
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
No se puede repicar y andar en la procesión.
Burgáles, mala res.
Al loco y al fraile, aire.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
Fruta prohibida, más apetecida.
Paso a paso se hace camino al andar.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Toda flor quiere ser fruto.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Cuando críe a los cuarenta, deja de hacer las cuentas.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
A tu hija más lista no la pierdas de vista.
Con hilo de plata labró mi seda, y voy y la tiendo en la alameda.
El río se llena con arroyos pequeños.
La mujer y la vaca, con día para casa.
Un ten con ten para todo está bien.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Sueña lo que quieras soñar, ve donde quieras ir, sé lo que quieras ser.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.