El dormir y el comer, hermanos han de ser.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
No hay doctrina como la de la hormiga.
Tripas llevan corazón, que no corazón tripas.
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.
Comer sin vino es miseria o desatino.
Las sueños, sueños son.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Burla pesada, en veras acaba.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
En tiempos de hambruna, batatas no tienen la piel.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Cuando toma cuerpo el diablo, se disfraza de fraile o de abogado.
No hay mujer sin pero, ni sin tacha caballero.
El amor es como el fútbol: hay que saber tirar.
Del uso viene el abuso.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
Pa' bruto no hay que estudiar.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Por los cuernos se agarra el toro.
Por la muerte del asno nada pierde el lobo.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
En casa del ahorcado, no mientes la soga.
El ama brava, es llave de su casa.
Plata de cura, ni luce ni dura.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
Más vale la sal, que el chivo.
En amores o en dinero, no existe amigo sincero.
Bien o mal, casado nos han.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
La ignorancia es peor que la corrupción.
Haber sido "toriao" en muchas plazas.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.