La variedad place a la voluntad.
Belleza y dinero, primero lo postrero.
El que sabe guardar un secreto es porque está muerto.
No dar su brazo a torcer.
El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Fingir no es mentir.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
A veces vivimos nuestra vida sintiéndonos encadenados, sin saber que nosotros tenemos la llave.
Los lugares altos tienen sus precipicios.
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
No serán novillas, si tienen criadillas.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
Donde uno piensa, otro sueña.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
En Agosto trilla el perezoso.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
El fruto prohibido es el más apetecible.
Un traguillo de vino de cuando en cuando, y vamos tirando.
El celoso no puede ser jocoso.
Caballo corredor, no ha menester espuela.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
Cuando la fuerza manda, la ley calla.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Ni llueca eches que pollos saques.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
Con las piedras que me arrojan construyo mi hogar.
El que da primero da dos veces.
Beneficios son cadenas de obligación.
No hay pero que valga.
No hay camino tan llano, que no tenga algún barranco.
El que este libre de culpa que tire la primera piedra.
Dama tocada, dama jugada.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
El hombre honrado a las diez acostado.
Donde mores no enamores.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
No todo el que llora, de pena llora.
No habiendo lomo, de todo como.
No te pongas el parche antes de que te salga el grano.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.