Hay que cortar por lo sano.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
Los negocios hacen a un hombre y al mismo tiempo lo prueban.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
Cuando los de Anaya perdieron la mula, para unos desgracia para otros fortuna.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Rey nuevo, ley nueva.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
El tiempo es oro.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
Cien gallinas en un corral cada una dice un cantar.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
El que debe y paga, descansa.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
No hay que ser caballo para saber de carreras.
Antes di que digan.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
Poco pene tiene el que tiene poco. Mucho pene tiene el que se lo paga, y puta es su madre.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
Más vale tuerta que muerta.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
Quien mucho duerme, poco vive.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Más vale morir de risa que de ictericia.
Al amigo que no sea de ley, plántalo en lo del rey.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Caballo que con tres años ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
Huye de la multitud si quieres tener quietud.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
Quien siembra llorando, siega cantando.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Dios nos coja confesados.
Dinero que volando vino, se va por igual camino.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
No hay ladrón sin encubridor.