Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Dulce y vino, borracho fino.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
A barco nuevo, capitán viejo.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
Pajar viejo, cuando se prende, malo es de apagar.
Ya que me das el consejo, dame también el remedio.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
Nunca anochece donde se ama.
El agradecido no olvida el bien recibido.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
A caballo ajeno, espuelas propias.
De casas y de potros que lo hagan otros.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
A la mala costumbre córtale las piernas para que no avance.
El borracho fino, después del dulce, vino.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
No hay atajo sin trabajo.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
De la risa al duelo un pelo.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Marido celoso, viejo mañoso.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Todos los días son días de aprender, y de enseñar también.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
Es más confiable la más pálida tinta que la más brillante memoria.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Acuéstate con perros y te levantarás con pulgas.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.