Para hacer la guerra se necesita arroz; para la paz tambien se necesita arroz.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Genio y figura hasta la sepultura.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
El respeto al derecha ajeno es la paz.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
Puedo derrotarte físicamente con o sin razón, pero solo puedo derrotar tu mente con un razonamiento.
El que mucho habla, poco acierta.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
Un arma es un enemigo para su dueño.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.
Nadie diga: de esta agua no bebere.
Con el mismo cuero las correas.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Virgo viejo, puta segura.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
El caballo la pistola y la mujer nunca se prestan.
Al pobre desnudo le valen más dos trajes que uno.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Hoy es el mundo; mañana es otro mundo
La felicidad consiste en compartir el propio placer con otra persona
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
Dios es la medida de todas las cosas.