Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
Si das una gota recibirás a cambio una fuente.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
Nunca me arrepentí de lo que no dije.
Dádiva forzada no merece gracias.
Ojo al parche.
A la de amarillo, no es menester pedillo.
Ni miento ni me arrepiento.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
Hay que sufrir para merecer.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
Carne blanda y vino puro, alimento seguro.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
Da buena cava a tu viña, y tendrás buena vendimia.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Don Din nunca parece ruin.
Más fácil es ganar que conservar.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
Mal acaba quien mal anda.
Reniego de plática que acaban en daca.
La malicia de los unos nace de la estupidez de los otros.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
No hay duelo sin consuelo.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Ver pecar, convida a pecar.
El corazón humano es difícil de palpar, como la molleja del pato es difícil de pelar.