Es preferible ser dueño de un peso que esclavo de dos.
Quien de verde se viste bonita se cree.
Aprende de maestro y vendrás a ser diestro.
Riña de amantes, agua referescante.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Buscarle la quinta pata al gato.
La familia está como el bosque, si usted está fuera de él solo ve su densidad, si usted está dentro ve que cada árbol tiene su propia posición.
Bien vivió quien bien se escondió.
Si mi barba se quema, los otros vienen a encender su pipa en ella.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Perro que no anda no encuentra hueso.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
Un estómago hambriento no tiene ningún oído.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
La economía es riqueza, como el derroche pobreza.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
Los celos son el gusano del amor.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
El corazón es un guía que los pies siguen
A cada paje, su ropaje.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
Gente de montaña, gente de maña.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
La casa esta donde el corazón.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.