Los hijos son la riqueza del pobre.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
El buen vinagre del buen vino sale.
Donde manda el amo se ata la burra.
¿Mirón y errarla?.
Oír campanas y no saber dónde.
Ni invierno viñatero, ni en otoño sembrador.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Pan tierno, casa con empeño.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
Para prosperar, madrugar.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
¿Qué tal que las vacas volaran?.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Con tontos, ni a coger hongos.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Hablar poquito, y mear clarito.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Mas mata la duda que el desengaño.
Cuando el grillo canta, no hace falta la manta.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Mejor sufrir una crisis de dinero, que de tisis.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Para su madre no hay hijo feo.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Caballo viejo no soporta montura nueva.
El oficio quita el vicio.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
A mal viento va esta parva.