El dormir y el comer, hermanos han de ser.
Folla de millo, pra dormir é boa, frouma de pino, déixaa para a túa sogra. Follato de maíz, para dormir es bueno; pinocha de pino, déjala para tu suegra.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Cien gallinas en un corral cada una dice un cantar.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Pan y vino andan camino.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
La vida mejora de hora en hora.
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
La boda de los pobres, toda es voces.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
El día que te casas, o te curas o te matas.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
Estoy tan lleno como garrapata de yegua vieja.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Nota: Lo cita García Márquez en "El amor en los tiempos del cólera".
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Gente parada, malos pensamientos.
Moda y fortuna presto se mudan.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
El amor vive en presencia y muere en ausencia.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Después de la risa viene el llanto.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
Hierba mala nunca muere y si muere no hace falta.
Burlas suaves traen burlas graves.
El arroz, el pez y el pepino, nacen en agua y mueren en vino.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Mujer casada, casa quiere.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
El yerro encelado, medio perdonado.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
El sueño quita el hambre.