Madre acuciosa, hija vagarosa.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
En la necesidad se conoce la amistad.
Con pan y vino, se anda el camino.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
Mas vale buena muerte que mala vida.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
Amor y dolor son del mismo color.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
Con el médico olvidón, enfermos a montón.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
La vida da muchas vueltas.
Los amores se van, los dolores se quedan.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
El pelo se pierde, la calvicie nunca.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Novia para siempre, mujer para nunca.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Breve habla el que es prudente.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
La lengua queda y los ojos listos.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
Más vale maña que fuerza.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Cuentas claras conservan amistades.
Ahora adulador, mañana traidor.
Da buena cava a tu viña, y tendrás buena vendimia.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.