Miren quién habló, que la casa honró.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
Los difuntos, todos juntos.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Quien se va, vivo y muerto está.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
Pobreza, víspera de vileza.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
Buey viejo, no come tronco.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Que todo es ilusión menos la muerte.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Mas dichoso es mendigo sano, que rey enfermo.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
El tiempo es oro.
¿Cuándo será el fin del mundo?. El día que yo muera.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
La fortuna es madrina de los necios.
Necio que calla por sabio que pasa.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Al mal tiempo, buena cara.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
La pobreza no es vileza, mas es rama de la pereza.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
Más vale llegar a tiempo que rondar cien años.
La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria.