Un alma sola, ni canta ni llora.
Buen oficio es no tener ninguno.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
De padre carpintero, hijo zoquete.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
A la mujer bigotuda, de lejos se le saluda.
Con solo honra no se pone olla.
El que quiera saber lo que vale un potro, que venda el suyo y compre otro.
Zanahorias pequeñas trae la huerta ahora que el hortelano esperaba de arroba.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
El miedo no anda en burro.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
Julio calorero, llena bodega y granero.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Bebido con buenos amigos, sabe bien cualquier vino.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
El pan de viaje no hace bulto.
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Zapato de ramplón, de larga duración.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Quien vale mucho hace mucho.
Dos ladrones tienes en casa tú, el teléfono y la luz.
Incluso la piedra se rompe si el fuego es lo bastante fuerte.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
Tanto ganado, tanto gastado.
No des el grito de triunfo antes de salir del bosque.
La mujer y la sardina, cuanto más salada más dañina.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Hormigas con ala tierra mojada.
Después de la tempestad, viene la calma.
En invierno y verano la capa en la mano.
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.
A gran calva, gran pedrada.
Cuando vayas convidado, no comas más de lo acostumbrado.
El que fue cocinero antes que fraile, lo que pasa en la cocina bien lo sabe.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
Arreboles de la tarde, a la mañana sol hace.