El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Quien hace una pregunta es ignorante cinco minutos; quien no la hace será siempre ignorante.
Cada perro tiene su hueso, aunque se levante tarde.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
Molino cerrado, contento el asno.
Ya que no eres casto, sé cauto.
No hay mal dicho si no malas interpretaciones.
El hablar de El Escorial, es muy largo de contar.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
Qué bien canta María después de la comida.
Dar gato por liebre, no solo en las ventas suele verse.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Si no entras en la madriguera del tigre, no puedes coger sus cachorros.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Primero son los presentes que los ausentes.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
No hay amor feo ni cárcel alegre.
Tanto se pierde por carta de más como por carta de menos.
Hay que hacer de tripas corazones.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
Hombre osado, bien afortunado.
¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
Un loco hace ciento.
El río se llena con arroyos pequeños.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
En enero no te separes del brasero.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Es de los enemigos, no de los amigos que las ciudades aprendan la leccion de construir murallas altas.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
El dinero no da la felicidad, pero ayuda.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
La mala hierba, presto crece.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Las cortinas de una alcoba son como las de un tribunal, y la cama de marfil es parecida a una cárcel