¿Esta es la vida?. Dígole yo muerte y corrida.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
Mujer precavida vale por dos.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Carta echada, no puede ser retirada.
A liebre ida, palos al cubil.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
No cabíamos en casa y parió la abuela.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Al cabo de un año más come el muerto que el sano.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Amar sin padecer, no puede ser.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Más vale oler a asno que a muerto.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Presidente bueno, como abuelo en putrefacción.
Pueblo chico infierno grande.
De la risa al duelo un pelo.
Fue por lana y salió trasquilado.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
El amor mueve montaña.
Olla con jamón y gallina, a los muertos resucita.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
El que espera desespera.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Lo cortes, no quita lo valiente.
El que de joven come perdices, de grande caga las plumas.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Los extremos nunca son buenos.
La paciencia no está entre los jovenes.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Mas vale ser rico y sano, que pobre y enfermo.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
El buen vino resucita al peregrino.
Años y trabajo ponen el pelo blanco.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.