Camina como viejo y llegarás como joven.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
El viejo que se cura, cien años dura.
A la vejez aladares de pez.
El que de joven corre, de viejo trota.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Que largos son los años en la niñez y como se acortan en la vejez.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Ni virtud en la juventud, ni en la vejez salud.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Para ser buen viejo hay que haber sido buen joven.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
La gente mala se muere de vejez.
Refranes viejos son verdaderos.
Cuarenta es la vejez de la juventud y cincuenta es la juventud de la vejez.
Viejos los cerros y reverdecen
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
Vejez y mala salud remedian las faltas de la juventud.
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Joven intrépido no deja memoria.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Refranes viejos, recortes del evangelio.