El hombre reina y la mujer gobierna.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Por la Virgen de Agosto pintan las uvas, y por la de Septiembre maduran.
Quién guisa antes del Shabbat, comerá en shabbat.
No busques a la vez fortuna y mujer.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Escucha el silencio... que habla.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
Paso a paso se hace camino al andar.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Antes di que digan.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
Las prendas de ropa son alas.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Bragueta abierta pájaro muerto.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
La primera señora, la segunda escoba.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Oír es precioso para el que escucha.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
Las armas las cargan el diablo.
A la fortuna, por los cuernos.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
No te cases por dinero. A préstamo lo conseguirás mucho más barato.
Cuando el sol se pone rojo es que tiene agua en el ojo.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Cuando el invierno primaverea, la primavera invernea.
No cambio tu cacareo por tus huevos.
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
Quien hace un cesto hace cien.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
Quien hijo cría, oro cría.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
A candil muerto, todo es prieto.