Mejor que sosobre y no que sofalte.
Por San Vicente, alza la mano de la simiente.
Hacer de necesidad virtud.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
El rostro es el espejo del alma.
Con el tiempo y una caña, a pescar.
Ayatola no me toques la pirola.
El que guarda, halla.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Cara de enferma y culo de sana.
Cada uno habla como quien es.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
Por Santa Lucía achica la noche y agranda el día.
En casa del albañil, goteras mil.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
No eches toda la carne al asador.
Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja.
Azúcar y canela, hacen a la vida buena.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
La risa abunda en la boca de los tontos.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
El mal vecino ve lo que entra y no lo que sale.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Estás entre la espada y la pared.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Adonde halló un panal, vuelve el oso a husmear.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Quien bien conoce el camino, llega sano a su destino.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
Hacer el primo.
Cuando la perra es brava hasta a los de casa muerde.
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
El sol de Marzo, da con el mazo.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Pascua pasada, el martes a casa.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
Ni tengo padre, ni madre, ni perro que me ladre.