Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Castaña la primera y cuca la postrera.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Ni el más rico ni el más fuerte, se han librado de la muerte.
El amor es como una planta trepadora que muere si no tiene nada a qué agarrarse
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
La bonanza amenaza borrasca
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
La situación está tan mala que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
Todos los extremos son malos.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Muerto anda en la vida quien tiene fama perdida.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
El que cuida la higuera, comerá de su fruto.
Si quieres convertirte en calígrafo: Escribe, escribe y escribe.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en hacer otros planes.
Idos y muertos es lo mesmo.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
La burla, para quien le gusta.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
La muerte es tan cierta como la hora incierta.
Mira la peseta y tira el duro.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Ama a tu amigo como a ti mismo
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Si no plantas en primavera, no recogerás en otoño.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Mejor precavido, que arrepentido.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
El paraíso está en el regazo de una madre.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Donde hay carne, hay hermosura.