Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
Para ser tonto, los libros son estorbo.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
Nada necesita quien tiene bastante.
Hay ropa tendida.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Quien en Agosto ara, riqueza prepara.
Mal se caza con perros desganados.
Calma piojo que el peine llega.
Los ojos son el espejo del alma.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Haceos miel y comeos han las moscas.
Bella por natura, hasta la sepultura.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Cuando hago la escobada, nadie entra en mi morada.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
Al mejor pastor, el lobo le roba una oveja.
Machuco le dijo a Vargas: parejitas van las cargas.
Frijoles con coles, pedos a montones.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
El que come hasta enfermarse tiene que ayunar hasta reponerse.
Bien urde quien bien trama.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
Cuanta más grandeza, más llaneza.
En este mundo nada hay cierto, salvo la muerte y los impuestos.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
Hoy que puedo lo haré; que mañana, no sé si podré.
Mal oledor, mal catador.
Dinero que volando vino, se va por igual camino.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
El puerco nunca ve más arriba que la altura de su cabeza.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Cuando mi hijo fue al baño, trajo que contar todo el año.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
No busques pan en la cama del can.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.