El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
La esperanza es la última en morir.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
No se quiebra por delgado, sino por gordo y mal hilado.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
En el paisaje de primavera, no hay mejor ni peor. Las ramas que florecen crecen naturalmente, algunas mucho, algunas poco.
A lo hecho, pecho.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
Con meros consejos, no se va muy lejos.
Prepárate para lo peor; lo mejor se cuidará de por sí.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Los casados, casa quieren.
Si un rico se cae, es un accidente; pero cuando se cae un pobre, se dice que está borracho.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Poco vino, vende vino; mucho vino, guarda vino.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Obra a destajo, no vale un ajo.
No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Siéntate a la puerta de tu casa a esperar, y verás el cadáver de tu vecino pasar.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
Entre bueyes no hay cornadas.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea.
Más feliz vive y sin prisa, quien no tiene ni camisa.
De día no veo y de noche me espulgo.
Cuando borrachos hay, madre falta.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Al ausente, por muerto le da la gente.
Jugar a dos barajas.
El derecho de los pobres no es más que llanto
El temor modifica tu conducta.
El ayer es dinero gastado. Mañana es dinero por venir. Usa pues el día de hoy que es dinero en efectivo.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
La vida no es senda de rosas.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
Cuando el año viene de leche, hasta los machos echan un chorro.
Cosa muy querida, presto perdida.
Jugar a las cartas vistas.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Se nace llorando, luego se comprende el por qué.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
La obra alaba el maestro.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.