A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Al espantado, la sombra le basta.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
La contradicción es la sal del pensamiento
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Cántaro roto para tiesto vale.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
En Febrero mete obrero, que pan te comerá, pero buen trabajo te hará.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
El mirón mirar, pero sin chistar.
En vísperas de viajar no te pongas a jugar.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Palabra de cortesano, humo vano.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Poca hiel corrompe mucha miel.
A dádivas, no hay acero que resista.
Cero grados, ni frio, ni calor.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
El que no chilla, no mama.
Hasta los animales se fastidian.
El que madruga, es sereno.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Cuando las arañas unen sus telas pueden matar a un león.
De cien en cien años, vuelve el río por sus andamios.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Yerro es ir de caza sin perro.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
Decir, me pesó; callar, no.
Entre más ceniza, más fuerte la llamarada.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Casa cerrada, casa arruinada.