Sol de invierno caliento poco.
Hay más refranes que panes.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
De Tosantos a Navidad es invierno de verdad.
Como turco en la neblina.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
Del joven voy, del viejo vengo.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
Neblina, del agua es madrina.
El frío conoce al encuero.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Por el árbol se conoce el fruto.
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
A la ocasión la pintan calva.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Mojarse el potito.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Vida sin amor, años sin verano
Frio, frio, como el agua del rio.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Tiene la cola entre las patas
Tener el juego trancado.
Refranes y consejos todos son buenos.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
De noche todos los gatos son negros.
Bailando con la más fea
A la larga, todo se arregla.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Quien por lo llano tropieza, ¿qué hará en la sierra?.
Todos los caminos conducen a roma.
La verdadera amistad no se hiela durante el invierno
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
Del niño el beso, del viejo el consejo.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
La lluvia no se queda en el cielo.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
Al loco y al aire, darles calle.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
En Noviembre el frío vuelve.
Más raro que perro verde
Barba hundida, hermosura cumplida.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.