Junto al camino, no pasa de agraz el racimo.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
Ya me cansé de descansar.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
El verano muere siempre ahogado
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Buen queso y vino espeso, y con éste que sea largo el beso.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
A veces los buenos nadadores se ahogan, y los mejores jinetes caen del caballo.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Demasiada alegría es dolorosa
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
El yerro encelado, medio perdonado.
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
A flores nuevas, afeite perdido.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
La col hervida dos veces mata.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
Una alegría esparce cien pesares.
Bien en la sierra, o a cien leguas de ella.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
La lluvia de Abril cabe en un barril.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Novia sin cepas, novio con quejas.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
Vale más una vieja que un pejeverde.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Enero y Febrero desviajadero.
El que no cae, resbala.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
Si nuestro corazón es una rosa, vuestra boca dirá palabras perfumadas.