Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
Cuando menos lo piensa el guapo, le sale la jaca jaco.
Roma, acuerdos y locos doma.
Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto. Proverbios 3:9-10
No se quiebra por delgado, sino por gordo y mal hilado.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Si golpeas tu mano contra una piedra, no esperes más que dolor.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Cebada granada, a ocho días segada.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
Buenas serian las cuchilladas si no fuese por las puntadas.
Dicen que el hombre no es hombre hasta que no oye su nombre de labios de una mujer.
Treinta días trae Noviembre, como Abril, Junio, y Septiembre, de veitiocho no hay más que uno; los demás, de treinta y uno.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
De pico, todos somos ricos.
Hablando mal y pronto.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
La esperanza es la última en morir.
Mudarse por mejorarse.
Malo si izan, y malo, si no izan.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
Ayatola no me toques la pirola.
Cada año, calzones de paño.
Untado un dedo, untada toda la mano.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
Ganar, poco vale sin guardar.
De cornada de burro, no vi morir a ninguno.
El que pone al juego sus dineros no ha de hacer cuenta de ellos.
Detrás de la leche nada eches.
Nada creas, sino lo que veas.
Donde hay yeguas, potros nacen.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
No es por el huevo, sino por el fuero.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
El que a cuchillo mata a cuchillo muere.
Mala es la guerra para los que tienen un hijo en ella.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Cargos son cargas, a veces muy pesadas.
Va como honda que lleva el diablo.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
El paraíso está en el regazo de una madre.
Tengo el pie al Herrera, y veremos del pie que cojeamos.
Guardas bien y no sabes para quien.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
Muerto, ¿quieres misa?.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.