No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
La muerte no suele avisar, cuando menos lo piensas, ahí está.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Andar y callar, eso es negociar.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
Navegar contra el viento es perder el tiempo.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
El buen vino sin ramo se vende.
Si se vierte el salero, faltará la sal, pero no el agüero.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Yo que no duermo, a todos doy mal sueño.
Comida, cama y capote, que sustente y abrigue al niño y no le sobre comido.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
Boca con duelo, no dice bueno.
No quieras tapar el sol con un dedo.
Dinero no falte, y trampa adelante.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
Cuando el gallo canta, la gente se levanta.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
No hay moza fea ni moneda de oro que tosca sea.
Mientras mees claro y pees fuerte no le temas a la muerte.
La alegría alarga la vida.
Ve donde no te llaman y volverás con las orejas gachas.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Labranzas de aguja, ni valen más que las de pluma.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
Donde hay gallo, no canta gallina.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Brilla por su ausencia.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
El vino desde que lo pisaron, por huir de los pies se sube a la cabeza.
Los encargos con dinero no se olvidan.
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
El sueño es alimento de los pobres.
Fue la negra al baño y tuvo que contar para todo el año.
No cogíamos en el fuego, y parió la abuela.