La ambición mató al ratón.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
El vicio, saca la casa de quicio.
A chico pajarillo, chico nidillo.
Guagua que llora mama.
En vida de nadie te metas que salen perdiendo las alcahuetas.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Voz del pueblo, voz del cielo.
La ayuda del niño es poca, pero la que no la aprovecha es tonta
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Quien no llora, no mama!
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
Quien da para recibir no da nada
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Es mejor una mirada al frente que dos hacia atrás.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
La familia pequeña, vive mejor.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
La alegría es el remedio universal de todo mal
Más raro que perro verde
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
La falta de progreso significa retroceso.
Vive de ilusiones el tonto de los cojones.
Más ven cuatro ojos que dos.
Quien mucho duerme jornada pierde.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Más enseña la necesidad que diez años de universidad.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Nunca llueve a gusto de todos.