Donde rumian cabras, chivos nacen.
Los animales feroces no se matan nunca por placer. Solo el hombre lo hace
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Abad y ballestero, mal para los moros.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
La mala cama hace la noche larga.
Nunca cages mas de lo que comes.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
La envidia es carcoma de los huesos.
Engordar para morir es mal vivir.
Cuando llueve en Agosto, llueve miel y llueve mosto.
Jugar a las cartas vistas.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Iráse lo amado y quedará lo descolorado.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
A mal viento va esta parva.
Los difuntos, todos juntos.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.
Las palabras no tienen alas pero pueden volar miles de kilómetros
Pan ajeno nunca es tierno.
Por Agosto, ni es vino ni es mosto; por San Andrés, vino es.
En la cárcel y en la cama se conoce a los amigos.
Guerra avisada no mata soldado.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
El que es pendejo ni de dios goza.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
Si los filtros sirviesen para capturar a los hombres, todas las mujeres tendrían un amante
La familia está como el bosque, si usted está fuera de él solo ve su densidad, si usted está dentro ve que cada árbol tiene su propia posición.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
No hay atajo sin trabajo.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
Por muchos golpes que de el martillo, el yunque siempre durará más.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Quebrásteme la cabeza, y ahora me untas el casco.
El fruto prohibido es el más apetecible.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
Prefiero vestir santos que desvestir borrachos.