Al rey muerto rey puesto.
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
No tiene el corazón amor postrero, siempre el último amor es el primero.
Día que pasa, día que no, día perdido.
Poco vino, vende vino; mucho vino, guarda vino.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Con pan y vino, se anda el camino.
A barba moza, vergüenza poca.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
Hasta la salud necesita descanso.
Es fácil cambiar el curso de los ríos y las montañas, pero difícil cambiar la naturaleza de un hombre.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
Cada arroyo tiene su fuente.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Las zorras de mi lugar son como las de los demás.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
El comer, es maestro del beber.
Agua de llena, noche de angulas.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
La puta de Toro y la trucha del Duero.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
No preguntes al cazador sobre su caza si vuelve con setas.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.