Año de pitones, año de cabrones.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Lentamente, lentamente, maduran hasta las bananas
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Pasión tapa los ojos a la razón.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
Febrerillo corto con sus días 28, si tuviera más cuatro, no quedaba ni perro ni gato.
Alabanza propia, mentira clara.
Tripa vacía, suena pronto.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
El que nace para pito nunca llega a corneta.
Apenas si ha nacido, y ya quiero marido.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Si quieres que te siga el perro dale pan
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Mas cuesta alimentar un vicio, que criar dos hijos.
Los ladrones no pueden robar el amor, pero a menudo el amor vence ladrones
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
La suerte está echada.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Perro ladrador, poco mordedor.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
La buena hija dos veces viene a casa.
El vino es la ganzúa de la verdad.
De una espina, nace una rosa.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Hermano mayor padre menor.
Comer bien cagar fuerte y no tener miedo a la muerte.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
La cabra siempre tira al monte.
Más vale llegar a tiempo que rondar cien años.