El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
Más vale tarde que nunca.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
El que va para viejo va para pendejo.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
Las arrugas son la tumba del amor
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
Nunca con menores, entables amores.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
A los tontos no les dura el dinero.
El joven armado y el viejo arrugado.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Al loco y al aire, darles calle.
Los refranes no engañan a nadie.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
Estar en tres y dos.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Estudia en tu juventud, disfruta en tu madurez.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Septiembre benigno, octubre florido.
El corazón engaña a los viejos.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
Decir refranes es decir verdades.
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
Ante la duda, la más madura.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
Cada ollero alaba su puchero.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
En otoño la mano al moño.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
De cuarenta años para arriba, no te mojes la barriga.
Nunca te apures para que dures.